Su cara era como un florero y se los folló a todos a uno tras otro. Los dejó sin fuerzas, a los 4 hermanos co, luego se dirigio al los otros dos, el coke y tb lo follara, y seducira al bart, y a la puty y asta se follara a la farola co, asta la forola. Puta aki en la coctelera todo cabe va, solo falta mas peña entrañable furcias. UN dia na istoria ke mola io ke se ke os peten asta la proxima cita, kien poyas sabe lo ke nos albergara ?
16 Septiembre 2008
12 Septiembre 2008
¿Quién asesino al señor prosperidad?
12 sep 08 Autor: vokiPaco, hombre de barba y anciano entró en el estanco a por la cajetilla light de marlboro que le acompañaría en los siguientes días.
-Buenas tardes -Saludo a Miguel, el vendedor habitual.
-¿Se ha enterado ya, Don Paco?
-Lo del Don Prosperidad, ese tipo ... tan bueno... ¿Quién pudo hacer algo así, Paco?
-El mundo está muy mal, mi querido cliente. ¿Qué lo de siempre?
-Si Miguel, ¿alguna vez no pido lo de siempre? -Breve risa del ya nombrado, con melancolía cierta subliminal.
-Bueno, -iba diciendo el vendedor, mientras preparaba el pedido de Paco- solo la envidia es capaz de hacer que alguien haga algo así.
-Como mataron a jesucristo a la prosperidad matan. Hay... en este mundo hombres ciegos, bestias reales, hacen las cosas con el culo... como dirían los jóvenes -Miguel entregó el tabaco a Paco- ... me refiero, Miguel, que por envidia ciega destruye un futuro hermoso. ¿Lo ves justo?
-No Paco, pero me parece que Dios podría hacer algo al respecto,
-¿Qué insinuas? -Comenzó a fumar un cigarrillo el cliente habitual.
-Dios se fue hace ya mucho Paco, abre los ojos. Como en una pareja de enamorados el ex de la novia les mata y destruye una preciosa relacción. O quizá también destruya un supuesto caso de malos tratos. Ves ahí justicia. Ves justicia en que gente nazca subnormal, en que gente se corte las venas por amor...
-La fácil respuesta del ateo, Miguel -Tras una calada- pues si no, seríamos ovejas. Te lo voy a perdonar por que me vendes el tabaco, si no...
-Va coño que no te pagan por tener conversaciones teológicas Miguel-Comentario de alguien esperando la cola para comprar su droga.
-El señor prosperidad está en los ejemplos anteriores, solo es una metáfora. Su antecesor le tendría envidia, tal vez fue un psicópata solo. Jamás lo sabremos, como le metieron no se cuantos tiros al papa, o mataron a John Lenon cuando iba a su casa.
-Palabras necias las tuyas son
-Y como hay tantas religiones distintas ¿cual es la verdadera?.
-La fe a de guiarnos en ese asunto, Miguel.
-¿A caso la biblia te permite fumar?
Paco se vio herido con esa ofensiva. Abandonó algo incómodo el estanco dejando caer la colilla sobre un charco en la acera y miró al cielo, sintiéndose impotente. ¿Son siempre tan díficiles estas cuestiones? Bella retórica, Voki.
By Voki
15 Agosto 2008
El coche amarillo surca la caretera. El asfalto en fragmentos agrietado sufre la breve fricción de los neumáticos del taxi. Explanadas infinitas se extienden, con algún valle y algún arbusto, a ambos lados de la calzada. Los matojos de hierbas secas y muertas son agitados por el viento que despide el veiculo en cada nuevo derrape, y arriba, el sol. Los rayos de sol se clavan sin ningún escrúpulo sobre la tierra.
En el interior del taxi van cuatro personas. Tres y el conductor. Cada una tiene una historia que contar. Comenzó a hablar la primera de las cuatro personas. Una mujer joven, de unos 15 años que había huido de su barrio devido a la confusión que le provocaba el ambiente en el que vivía.
Agobiada por el violento comportamiento de su padre, por la tentación incitente de las drogas y la confusión de un amor destrozado había decidido coger el taxi.
Habla con su voz aguda, propia de cualquier chica de su edad. Viste la ropa típica de un bakala normal, mas ella sabe que no es eso solo. Es una de las razones por las que monta en el coche. Cuenta con esa voz toda su historia, y los demás viajeros la escuchan sin interrumpirla. Luego pide que paren el taxi en una explanada. Se baja y se pierde en el horizonte.
Ya solo quedan tres. La segunda persona es un hombre anciano, con una vida de fracasos y oportunidades ignoradas. Vive en la melancolía y aunque el lo niegue es más probable que monte en ese automovil para poder olvidar y morir en una de esas explanadas subrreales que para reflexionar. Mas nadie le replica nada.
El hombre tan derrotado por la vida cuenta su breve historia ya no en tono de reproche ni queja, tan solo como un hilo de palabras que sale de sus débiles lábios. El conductor escucha, aun no ha contado su historia. El taxi se para y se baja el anciano. El carro arranca dejando atrás al anciano.
Y ya solo quedan dos, el taxista y un joven atractivo y multimillonario. Ambos tienen una historia. El joven empieza a contarle su historia al taxista. Palabras como "dinero no da la felicidad" "amor roto" y "probar cosas nuevas" se pierden en el distraido cerebro del taxista. Sus manos agarran el volante. Suena el eco del viento sobre el vidrio. El todavía no a contado su historia.
El taxi se para entonces, en una pequeña vía que da paso a una explanada de dimensiones confusas. El joven agraciado por el dinero se baja y se despide. El taxista arranca y ve su figura menguar en el espejor retrovisor.
Solo queda él. Todavía no ha contado su historia. Ha de volver a casa para que su jefe le pague dos centimos y para volver a coger a gente y llevarla de nuevo en el taxi. Escuchar de nuevo sus historias mediocres y dejarles en medio de la nada para que se busquen a si mismos.
Entonces, el conductor para el taxi, se baja de él, y emprende la marcha en una de esas explanadas sin un fin aparente.
Por Voki.
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